jardín rodanteRecientemente en PequeOcio ha salido publicado un artículo acerca de distintas opciones para el cuidado de nuestros hijos. Una de ellas -y de la que hablaré hoy- es el Jardín Rodante.

Un Jardín Rodante es un tipo de crianza  formado por grupos reducidos de niños (de tres a cinco niños) con edades similares. Pueden ser amigos, vecinos… que deciden realizar actividades lúdicas y/o pedagógicas con una educadora. La particularidad del Jardín Rodante es que va  rotando por las diferentes casas de la manera que mejor convenga. No se trata de una guardería en casa, porque los padres son quienes deciden los horarios, la forma en que quieren que se dirija la crianza y también participan de las actividades con los niños el tiempo que puedan/quieran.

Debo confesar que formo parte de un grupo de familias con las que hemos creado un Jardín Rodante en Zaragoza (España) que funciona en nuestras casas, y la propuesta nos hace muy felices a todos (madres, padres e hijos). Con la intención de darles a los niños más actividad de juego, exploración, intercambio con otros niños y adultos, surgió esta propuesta y ha dado sus frutos. Hoy los niños -después de 6 meses de haber empezado- se extrañan, se besan, se buscan, se ríen jugando juntos y apenas tienen 1 año y medio de vida. Muchos nos decían que a esta edad no necesitan socializar, pero les aseguro que ver a mi hija bailando de alegría porque vienen sus amigos a casa a jugar es algo que me agranda el corazón.

chocolate

Esta tribu que armamos surgió de la perseverancia, la fe en el proyecto, la buena vibración, el amor por nuestros hijos y la ilusión de construir un entorno feliz para ellos.

El jardín rodante es un espacio donde hablamos, nos escuchamos y compartimos. Y es mi deseo que nuestra experiencia pueda servirle a otros  que están en esta misma senda para que busquen y armen su propia tribu. Por eso, les dejo algunos consejos que pueden ser muy útiles a la hora de armar un grupo de crianza:

Abran sus hogares a recibir a sus amigos con hijos. Planifiquen encuentros o salidas para conocerse y que los niños compartan entre ellos pero también con otros adultos.

Compartan sus dudas, sus temores e inquietudes. Nunca se sabe si otra madre ha pasado por lo mismo o algún padre puede darnos una palabra que nos tranquilice.

Sean dóciles pero a la vez claros con lo que quieren. Es muy importante alcanzar el consenso, tanto como que cada uno pueda manifestar qué quiere y qué no quiere.

-Estén abiertos a aprender. Un hijo te enseña constantemente, y además,  la experiencia de otros te aporta distintas perspectivas e información sobre algo que en algún momento podría ocurrirte.

Fluyan con el devenir. Una vez que empiecen los encuentros, dejen que vayan surgiendo las cosas. El fluir les dará ideas, propuestas de actividades, pero sobretodo les enseñará a vivir el presente.

burbujas

De esta experiencia tan hermosa que estamos viviendo puedo decirles que las cosas pueden ser mucho más simples de lo que uno cree. Ábranse a explorar nuevas posibilidades y principalmente, anímense a compartir. Pues como dice una de las mamis del grupo: “Al final, somos como una gran familia”.

Ver también: Alternativas innovadoras para el cuidado de tus hijos.

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