He tenido la oportunidad de leer el libro “Educar para ser” de Rebeca y Mauricio Wild y debo decir que me ha ayudado a reflexionar sobre muchos aspectos del tipo de crianza y la educación que quiero darle a mis hijos.

Me identifico con sus autores porque se trata de una pareja que cambia su vida por completo al tener a su primer hijo y descubren que todo es más fácil cuando deciden ir al ritmo del niño y no al revés. El libro cuenta la experiencia de una pareja que ha montado una escuela propia de educación activa en Quito, Ecuador, en la que se ha sabido respetar a los niños en su individualidad, sus tiempos y curiosidad.

Quisiera compartir con ustedes algunas frases que más me han gustado y me han hecho modificar hábitos o interpretar mejor a mi peque. De todas formas, sugiero que lean el libro y si tienen oportunidad también otros libros de esta autora.

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¿Qué piensan de esta frase? ¿Les pasa que es instintivo decirles “No pasó nada” cuando lloran? ¿Les ha pasado que sus hijos han llorado mucho por algo que no parecía tener tanto sentido para nosotros pero que luego de llorar, el niño/a ha estado mejor o más aliviado?

A mí me ha costado desterrar esa frase, pero me doy cuenta que  siento mucha empatía cuando le doy su lugar al llanto de mi hija cuando se ha lastimado, cuando algún otro niño le ha hecho daño o cuando se siente mal porque quiere algo que no puede tener en ese momento. Ponerle palabras a sus emociones, decirle que entiendo que se sienta mal pero que “ahora no podemos”, me ha ayudado a transitar momentos de tristeza para ella, y de mucho aprendizaje para las dos.

Pronto compartiré más extractos para que sigamos compartiendo, pensando, probando, modificando actitudes, mejorando y sintiéndonos mejor con nosotros mismos y con nuestros seres queridos.

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