vuelta de vacaciones

Después de un largo viaje a la tierra natal junto a mi hija y al que luego se unió mi marido, poco a poco voy aterrizando nuevamente en la hermosa ciudad de Zaragoza que me acoge desde hace casi tres años.

Atrás ha quedado esa nostalgia por la ciudad que me vio crecer, pues hoy sólo echo de menos a los míos, a mi gente querida con la que puedo reunirme como si el tiempo y la distancia no hubieran pasado. Nos hemos encontrado cambiados, y como era de esperar, yo también he cambiado.

Este viaje me ha puesto frente a dos grandes maestros: la tolerancia y el respeto por los tiempos del otro. Estoy aprendiendo -principalmente gracias a mi pequeño retoño que todo me lo enseña sin filtros- la importancia de respetar las decisiones del otro, sus percepciones aunque diferentes a las mías y sobretodo, sus tiempos. Mi pequeña hija, tan sólo siendo ella misma, me muestra a mí misma cómo soy ante la adversidad. Y muchas veces no me gusta lo que veo, debo decirlo. No soy perfecta. La vida no siempre la vemos de todos sus colores aunque sí, la vida que elegimos vivir nos trae exactamente todo lo que necesitamos aprender. Siento que es así y por eso estoy aquí, escribiendo para tí y tú estás ahí, leyendo estas palabras.

Bienvenidos los que quieran continuar compartiendo experiencias de madres/padres e hijos, sumando inquietudes y construyendo este espacio que tantas alegrías me ha traído.

Todos y cada uno son recibidos con todo mi cariño.

Los abrazo,

Sonia

 

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