Con esta segunda parte comparto con ustedes algunas reflexiones que me surgieron a partir de conocer La Formulación y que son el resultado de mi observación y mi capacidad crítica. Todo cuanto expongo es desde la intención de compartir y escuchar vuestras opiniones y experiencias.

 

Foto de los talleres que Miguel Castro realiza en Bilbao. www.dirayaexpresion.es
Foto de los talleres que Miguel Castro realiza en Bilbao. http://www.dirayaexpresion.es

Jugar solos/as

Me resulta imprescindible llegar a la profundidad que propone la educación creadora si deseamos criar/educar respetuosamente a nuestros hijos/as. Sé que la manera de demostrarle amor a mi hija no pasa por decirle “¡Muy bien!”, sino por estar a su lado, por tomarme el tiempo para responder sus preguntas, para ponerme a su altura y mirarla a los ojos mientras le hablo. Los abrazos, las miradas, el contacto físico que tanto piden a esta edad será también imprescindible. Pero lo que no supo responderme Miguel Castro es lo que pasa con el juego entre padres e hijos.

Jugar con un niño puede tener dos puntos en contra, según Miguel: 1) El adulto se comporta como un niño y con ello deja de ser quien realmente es (no es auténtico). 2) Con su mente de adulto pueda terminar interviniendo en el juego espontáneo de la criatura.

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Si tengo que decir la verdad, para mí estas razones tienen sentido, pero cuando tienes una hija única  que te busca para jugar…¿le dices que no porque no quieres influirla? Miguel no supo responder asertivamente a mi pregunta y yo por ahora noto que no puedo jugar libremente con mi hija y por eso prefiero no hacerlo, aunque buscamos nuestras propias maneras de encontrarnos. Ya no soy una niña y como su mamá me identifico con la adulta que cuida de ella y que vela por su bienestar. Su padre sí juega con ella y lo disfrutan. A mí a los cinco minutos me aburro porque no quiero condicionarla con mis intervenciones así que prefiero ser sincera con ella y conmigo y poder relacionarme desde donde puedo y quiero.

El rol del asistente

Arno SternSer asistente o acompañante de los niños requiere de una constante reflexión personal, no me cabe duda. Formo parte de un proyecto educativo libre y simplemente como madre observo el grado de implicancia que debe tener un educador y la necesidad de procesar sus emociones para poder estar preparado para su función. Considero que debe existir entre educadores y padres y madres una relación que les permita intercambiar puntos de vistas, emociones de los niños y de experiencias vividas en familia y en la escuela. Llegar a ese vínculo sólo es posible si caminamos hacia la sinceridad. El sincerarnos con nosotros mismos, visualizar nuestros errores, aprender de ellos, perdonar, rectificar, todo esto es posible si existe una predisposición y una apertura de todos los involucrados. (Ver: Escucha Activa).

¿Cuándo y cómo intervenir? 

Entendemos que el niño debe tener unas condiciones idóneas para que pueda jugar libremente, pero esto no significa falta de límites o normas. El adulto debe poder facilitar al niño las herramientas y condiciones necesarias para que pueda dar rienda suelta a su capacidad creadora y para que esto pueda tener lugar, será necesario pensar previamente todas las posibles situaciones, conductas o propuestas que puedan surgir a partir de el mismo y prever posibles respuestas. La intervención tiene lugar gracias a un trabajo previo de reflexión permanente y será imprescindible tomar decisiones aunque no estemos del todo seguros. Luego tendremos que revisar y rectificar.

El riesgo de caer en el radicalismo

 Confieso que este es mi principal miedo. Miguel Castro tiene varias hijas y nos ha contado cómo ha sido la experiencia de no escolarización y de respetar sus tiempos de aprendizaje. Los resultados suenan ideales: cada niña ha decidido cuándo ha querido aprender a leer, aprender historia, cine, música…todo ha sido por la decisión de ellas y su padre las ha respetado con ciertas normas. El sabor amargo que me queda es pensar que todos los modelos educativos que no se basen en los principios de la educación creadora, les roba a los niños. En mi opinión, soy la primera en ir contra el sistema educativo actual y con la necesidad de una revolución en las escuelas, pero creo que si hay diversidad en el planeta es por algo. ¿La educación creadora debería ser para todos o sólo funciona con determinados tipos de personalidad? Debate que me encantaría seguir con todo aquel que quiera aportar sus comentarios.

Recomiendo leer el libro escrito por André Stern, hijo de Arno, para conocer cómo ve el mundo un adulto que nunca fue a la escuela
Recomiendo leer el libro escrito por André Stern, hijo de Arno, para conocer cómo ve el mundo un adulto que nunca fue a la escuela

Las pasiones heredadas

Uno de los consejos de Miguel fue que comencemos por transmitir nuestras pasiones a nuestros hijos/as, como una puerta para que ellos vayan explorando, preguntando, asimilando información y abriéndose a nuevas propuestas. Aunque a mí me surge una gran duda: cuando esos niños/as crezcan, ¿esas pasiones serán propias o heredadas? Digo, ¿siguen en la línea de lo que les gusta a sus padres por complacerlos, o porque es lo que más conocen? Me hubiera gustado preguntarle a Miguel qué hubiera pasado si alguna de sus hijas le hubiera dicho que quería ser policía…¿Cómo abrirse a algo que sea completamente diferente si las condiciones que los/las rodean tienen un claro marco ideológico anti-sistema y lo que salga de él no es visto con tan buenos ojos?

Me gustaría conocer otras experiencias con la Educación Creadora ¿Te animas a compartirla?

 

Para conocer más sobre los talleres de expresión, te sugiero que visites las siguientes páginas:

http://www.arnostern.com

http://www.dirayaexpresion.es

http://www.tallerdeexpresionzgz.com

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