Método Estivil No nos gusta Estivill. Madres y padres que han colechado con sus hijxs, han aprendido -junto a sus retoños- que dormir 8 horas seguidas no es lo que se dice: “Dormir como un bebé”. Pero ¿qué pasa cuando por otras razones el colecho se vuelve inviable?

He querido hacer la excepción con esta madre que comparte su experiencia con el método Estivill porque: 1) Su vivencia me ha enseñado a NO JUZGAR. Cada familia y cada caso es diferente y tiene sus necesidades y características. 2) Entiendo que así como es importante no descuidar las necesidades y emociones de nuestrxs hijxs, primero debemos ser sinceras con nosotras mismas y ser capaces de poner límites donde no podemos dar más de lo que está dentro de nuestras capacidades. Y 3) Así como creemos en una maternidad consciente y respetuosa de los tiempos de nuestros hijxs, creemos también en el respeto por los diferentes métodos de crianza que cada familia elija, aunque no sean los que una pondría en práctica con sus hijxs. 

.

He aquí la historia de esta mamá, que probó con Estivill y le fue bien:

.

“Como dije te cuento mi experiencia con el Método Estivill.
Ya he dicho que ha sido positiva, pero explico un poco.
He tenido muy malas experiencias cuando he contado que lo utilicé con mis hijos. He recibido insultos,  críticas feroces, juicios sumarísimos hacia mi persona y eso me hizo llegar a pensar que mi calidad como madre no solo estaba en tela de juicio, sino que era de verdad mala madre y mala persona. Hasta que un día mi pareja me sentó frente a la cama de mis dos hijos y me dijo: “Duermen. Descansan tranquilos y felices. Saben que les quieres y ellos te quieren a ti. No eres mala madre, eres Mamen, madre de Rodrigo y Cristina y mientras seas tu la que les quiere,  acuesta y aguanta. Se acaba aquí esa angustia.”
Cuando mi hijo mayor, Rodrigo nació, intenté el colecho. Soy madre sobona y pegajosa que ha disfrutado del contacto de mis hijos al máximo. Les he porteado hasta que mi espalda dijo basta ( osea cuando el niño pesaba casi 15 kilos y su hermana llego al mundo), nos besamos, abrazamos,  mimamos mucho, pero a la hora de dormir de verdad que soy un ceporro. He llegado a ponerme boca abajo, aplastando mis pechos como dos esponjas y dejando las sabanas más que empapadas de la leche que salía. He dormido a tal profundidad inconsciente que he tirado a mi pareja de la cama, (después de eso se fue a comprar una cama japonesa. Cayó de 50 cm de altura)  y el día que desplacé al bebé casi hasta el borde inferior del colchón me asusté. Intente cambiar mis hábitos de sueño ya modificados por la maternidad pero me dormía dandole las tomas sin saber si el pequeño había mamado lo necesario o no,y empece a dormir con un ojo abierto. El resultado: que no descansaba lo necesario para mi y el mal humor, el cansancio y la desesperación me llenaron por completo. No soportaba a mi pareja, a mi hijo, a mi misma.
Puse a mi hijo en un moisés junto a mi cama y en uno de sus despertares lance la mano y tire la cunita de la estructura que la sujetaba y el porrazo que se dio el niño me tuvo en vela una semana entera. No me fiaba de mi….
Tan fastidiada me vio mi pareja que habló con mi hermana ( madre reciente en ese momento) y ésta le hablo del método Estivill. Lo había aplicado con mi sobrino y fue un giro de 180 grados en cuanto a las costumbres noctámbulas del pequeño. 
En un principio no quise, me negaba en redondo pues tenia una opinión.  Investigué por Internet y me reafirmaba en el hecho de q eso era crueldad. Compre el libro para ver la otra parte  y sorprendentemente decidí aplicarlo. ¿Que iba a perder? ¿Horas de sueño? Si ya le debía más horas a la cama que dinero al banco.
Quiero que vaya por delante que si el método se aplicó con éxito fue por la fuerza de voluntad de mi pareja porque yo, al primer gemido de mi retoño hubiera atravesado la pared a cabezazos para ir a verle.
Tardamos dos noches en modificar sus hábitos. La primera se durmió a la hora y cuarto, más o menos, y la segunda a los veinte minutos. Le acostaba en el capazo,  le decía acariciándole que era hora de dormir, que papá y mamá le querían y estábamos en la habitación de al lado y que si necesitaba algo iríamos inmediatamente. Lo decíamos en un tono suave, dulce, reconfortante, y fuera. A los dos minutos mi niño arrancaba a gemir. Esperábamos los 20′ reglamentarios e íbamos a  calmarle: entrábamos, le repetíamos la anterior retahíla y fuera. A los 20 segundos otra vez el  bebé. Esperábamos 25 segundos y así sucesivamente.
Prometo que esos segundos fueron los más angustiosos de mi vida  hasta el día de hoy, prometo que por mi, mierda le habian dado al método,  al padre, al Estivill y a cualquiera. Pero mi niño se durmió…y durmió casi cinco horas seguidas.  Al día siguiente durmió de nuevo otras cinco horas y a los tres meses casi casi me tiraba las 8 horas nocturnas del tirón !!!!!! 
Creo que fue fácil porque mi niño es un niño “fácil”. Se adapta muy bien a las normas, acepta los límites siempre que se los razones y de verdad que es cariñoso hasta decir basta.

No sé cómo lo aplican otros padres pero desde mi experiencia no hay que dejar al bebé berrear y sentirse abandonado, solo es calmarle atraves de las palabras  y creo firmemente que les transmitimos  nuestras sensaciones. Si estamos tranquilos ellos no perciben nada negativo. Es como si cuando se tropiezan salimos chillando hacia la criatura como si se hubiera abierto la cabeza cuando es un tropezón. Si les enseñamos con nuestra actitud, todo se puede aprender.

Sea como sea creo de verdad que estoy criando a dos personas maravillosas. Les estoy guiando en la vida para que sean justos, divertidos, equitativos, honrados, alegres, sinceros, humildes, y poco a poco. No es fácil, pero tampoco imposible.”
.

Si quieres compartir tu comentario, o experiencia, estamos deseosos de leerte.

No aceptaremos comentarios que consideremos irrespetuosos para esta familia y para el resto de los lectores. 

Anuncios