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Putum putum

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Maternidad espiritual

Bendito enfado

rabietas

No estoy en contra del enfado. Debo reconocerlo. En mi vida he aprendido a valorarlo, pues cada vez que me enfadaba era porque algo dentro mío me estaba queriendo decir que no estaba de acuerdo, que no era feliz…que no estaba bien.

El enfado me ha permitido poner límites. Decir “¡BASTA!, NO PUEDO MÁS CON ESTO”, parar, detenerme a mirarme, a escucharme. He debido aprender a canalizar mi enojo si, y también a darme permiso para estar enfadada. De niña parecía que estaba mal enfadarme. No nos daban derecho a protestar, a manifestar nuestro malestar cuando no nos tenían en cuenta. Seguir leyendo “Bendito enfado”

Ser UNA con los fluídos

La maternidad me ha reconciliado con los fluidos. Sobretodo los corporales. Babas, leche, caca, pis…son parte de traer una bebé al mundo. Parece que la maternidad te expone a todo lo que no tenías contacto antes, sea porque estaba ahí y no le hacías caso, o porque al verlo en tu hija te parece que todo es hermoso y que su caca huele a flores de la pradera.

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Nuevo proyecto, nuevo comienzo: MAIME

Tengo la inmensa alegría de presentarles un proyecto muy querido y diseñado por mí. Les presento a la comunidad virtual de mujeres adolescentes MAIME | Mujer adolescente informada, mujer empoderada.

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He creado un espacio dedicado a las mujeres adolescentes actuales y también a las que alguna vez lo fueron, con la intención de reencontrarnos con esa etapa fundamental en la que dejamos de ser niñas para convertirnos en mujeres. Seguir leyendo “Nuevo proyecto, nuevo comienzo: MAIME”

Desmontando a la “mala madre”

Tras la repercusión de la publicación del artículo “12 maneras de ser una mala madre” en Facebook, me he visto en la posición de responder a través de este post mi visión sobre los “consejos” que da la autora del artículo, Megan Wallgren.

 

“No tenemos que caer en la trampa de ir por el camino trazado, de la manera `normal’ de criar y educar a los hijos manteniendo con ellos una relación de prepotencia.” (Casilda Rodrigáñez)

Somos comunicadores, cuidemos el lenguaje.

En primer lugar, quiero aclarar que se puede estar más o menos de acuerdo con las propuestas para ser una “mala madre” -me cuesta utilizar esta expresión de lo poco que me gusta etiquetar a las personas-, pero ante todo quiero aclarar la importancia de cuidar el lenguaje. Como comunicadores, es nuestra tarea buscar información, fuentes que respalden nuestras hipótesis, dedicar un tiempo a la reflexión personal y sobretodo, cuidar la manera en que comunicamos nuestro mensaje. Creo que al hablar de “malas madres” ya empezamos mal. “Si tu hijo te dice que eres una mala madre, entonces debes sentirte orgullosa de que estás haciendo las cosas bien” ¿¿Perdón?? Estoy de acuerdo con que existan normas que sirvan para la convivencia y el desarrollo de las personas que componen el grupo familiar pero…¿por qué esas normas deben ser tomadas por los padres sin posibilidad de considerar lo que los niños quieren u opinan? ¿Por qué sus deseos son reducidos a meros caprichos ante los que no hay que ceder? No podemos generalizar. No podemos reducir todos los deseos de nuestros hijos a caprichos que deben ser ignorados porque prima la norma que han inventado los padres. ¿De verdad queremos criar hijos que aprendan a ignorar sus verdaderos deseos y a hacer lo que los demás le dicen que hagan, aunque no quieran? ¿Queremos criar hijos sumisos o libres? Seguir leyendo “Desmontando a la “mala madre””

Madre tierra

día de la pachamama

En Latinoamérica hoy es el día de la Madre Tierra. La tierra es la energía de la madre, del amor universal e incondicional. En ella descansamos y lo recibimos todo.

Hoy quiero honrar a la tierra que me vio crecer, a mi madre que me dio a luz y a este nuevo rincón del planeta donde me he convertido en madre.

Gracias Gaia, gracias Pacha. A ti te doy mi amor. Seguir leyendo “Madre tierra”

Declaración de amor o los derechos del niño

por Arturo Corcuera

“Queda decretado que el mayor dolor fue y será siempre no poder amar” Thiago de Mello.

declaración derechos del niños
foto: https-twitter-comizinsizgosteri

 

Preámbulo
Todo niño nace con sus derechos,
como cada flor con sus pétalos.

Artículo 1
Todo ser humano es un niño,
salvo que haya cumplido 12 años
y no germine ya en su corazón una piñata.

Artículo 2
Acariciados por el arco iris
hay niños de todos los colores.
Todos tienen los mismos derechos.

Artículo 3
La vida le pertenece al niño
como la luz al amanecer.

Artículo 4
El pájaro cobija
bajo las plumas a sus polluelos.
Cada país es un árbol:
acunará al niño bajo su sombra.

Artículo 5
Un jardín para las mariposas,
el mar para los corales,
tierra para las raíces,
un regazo propio para los niños. Seguir leyendo “Declaración de amor o los derechos del niño”

Cuando el amor a nuestros hijos no basta

El otro día oí decir a una madre amiga que los niños no saben lo que quieren. Al oír esas palabras una chispa saltó en mi interior. ¿Saben los niños lo que quieren? ¿Somos los padres los que sabemos lo que los niños quieren y/o necesitan mejor que ellos? 

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Preguntas que vienen a mí con impulso y con sólo una certeza: “Los niños son auténticos”. ¿Qué significa esta autenticidad? Qué no dirán que sí con facilidad a algo que no les apetece, y que tal vez les cueste expresarse, pero si estamos atentos a sus manifestaciones podemos leer sus expresiones faciales y corporales al momento de tener que hacer algo que no les gusta.

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El nacimiento de nuestros hijos trae momentos de felicidad inigualables pero también conlleva nuevos caminos, nuevas formas de ver la vida y de mirarnos a nosotros mismos.

¿En qué momento de nuestras vidas perdimos esa autenticidad? 

¿Qué nos llevó a dejar de escuchar nuestros verdaderos deseos y a hacer cosas y/o tomar decisiones en contra del deseo más profundo de nuestro corazón?

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Mi pascua de resurrección: el día que volví a nacer

Llevo días de cambios, de nuevos desafíos en mi vida y mi ausencia por este espacio es una manera de respetar mis silencios, para poder escuchar mi voz interior. La historia que narraré hoy me tiene de protagonista y siento que es el día y el lugar para compartirla. Espero que disfruten este día de milagros y deseo de corazón que puedan encontrar en su interior la fuerza necesaria para salir adelante ante las dificultades de la vida.

Seguir leyendo “Mi pascua de resurrección: el día que volví a nacer”

¿Cómo desarma el puerperio?

puerperio matteo arfanotti
Después de centenares de días mojando la ropa con leche y amaneciendo transpirada y pegoteada junto al pequeño, las mujeres puérperas nos animamos a mirarnos al espejo antes de la ducha, y descubrimos quienes somos ahora. Y ahi estamos, casi desconocidas, otro cuerpo, otra mente, otro estar en el mundo.
No solo el cuerpo cambió, ya no estamos en pose, todo terminó siendo inevitablemente genuino, tanto que descuidamos (por suerte) todos nuestros roles sociales, y casi que no da vergüenza estar blancas, peludas y manchadas. Un día de esos que ya no nos peleamos con el puerperio, un día de esos que ya estamos acostumbradas a dormir poco y llevar quince quilos a upa, empezamos a sentir ganas de hacer cosas “nuevas”. A veces aparecen todas las ganas de golpe: volver a salir sola, hacer el amor, ir a la peluquería, estudiar una nueva carrera, mirar películas hasta la madrugada, hacer gimnasia, irnos de vacaciones…pero no sabemos cómo, tanto nos costó sentirnos cómodas a dentro de casa y aprender a ser madres, que ahora ya no podemos hacer otra cosa. Queremos, pero hay miedo, miedo al cambio, miedo a que lo que gustaba ya no guste, miedo a la culpa, miedo al miedo. Miedo porque de nuevo hay que empezar de un cero.
Nos damos cuenta que ser madres nos cambió los deseos y las necesidades, tenemos nuevos intereses y nos debemos el tiempo y el valor de animarnos a transitarlos. Y de pronto gerentas de bancos quieren ser doulas, abogadas exitosas se encuentran estudiando fotografía, militantes políticas desean pasarse horas en mercados de comida naturista… porque nuestros hijos quitaron capas superficiales de nosotras mismas, y nos conectaron con lugares mas auténticos, y menos heredados. Nos desabrigamos de mandatos. Es un salto al vacío, como parir, solo hay que animarse y dejarse llevar.
Ahora es mas cómodo salir al mundo con el crio, porque tiene sus beneficios ser una portadora y no estar en primer plano. Pero tenemos esa chispita de deseo que se prende para recuperar espacios personales, que son re significados gracias al proceso del maternaje. ESTE cuerpo nuevo es digno de un nuevo cuidado y respeto, quiere volver a ser mirado, deseado y protegido. Animémosnos a la mirada ajena y a la propia. Animémosnos a los barcitos, a los paseos nocturnos, a la ropa nueva. Animémosnos a llevar carteras pequeñitas, a los recitales, a las clases de baile y de yoga. Pero sobretodo animémonos a preguntarnos qué queremos hacer ahora, qué queremos conservar de aquellas antigua identidad y qué queremos depurar. Hay mucho por limpiar en nosotras mismas, y a su vez hay muchos abuelos, tíos y niñeras dispuestos a amar, jugar, y crear espacios nuevos para nuestros pequeños caminantes. Cada familia a su ritmo encuentra sus espacios y sus silencios, tan sagrados.

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