La maternidad me ha reconciliado con los fluidos. Sobretodo los corporales. Babas, leche, caca, pis…son parte de traer una bebé al mundo. Parece que la maternidad te expone a todo lo que no tenías contacto antes, sea porque estaba ahí y no le hacías caso, o porque al verlo en tu hija te parece que todo es hermoso y que su caca huele a flores de la pradera.

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